Reformar tu local comercial, oficina o vivienda es sin duda un proyecto emocionante pero que puede convertirse en un gran dolor de cabeza.

Una obra es siempre algo complicado, en la que pueden surgir una serie de problemas que habrá que intentar resolver de la mejor manera posible, en el menor tiempo posible y gastando la menor cantidad de dinero posible. La mejor manera de evitar estos posibles problemas es la prevención. Si antes de comenzar la reforma tomas las medidas adecuadas, el número y magnitud de los problemas que surjan se reducirá considerablemente y las soluciones serán más fáciles, rápidas y económicas. Estos son los errores más comunes que puedes cometer en tu reforma y que debes evitar para que no se convierta en una auténtica pesadilla.

1. No disponer de las licencias necesarias.

La mayoría de obras están sujetas a algún permiso, licencia o comunicación. Si haces una obra sin los permisos pertinentes te expones a una multa e incluso a la paralización de los trabajos. No corras este riesgo. No solamente está en juego tu dinero, sino que también lo está tu seguridad.

2. No informar a nuestros vecinos de las obras que vamos a realizar.

Una obra es siempre una actividad molesta para los vecinos. Suele generar ruidos, suciedad, cortes de agua o luz, presencia de personas desconocidas, y para los vecinos puede suponer una incomodidad. Es importante cuidar de que los espacios comunes estén siempre limpios y es una buena práctica no solo avisar a los vecinos sino incluso preguntarles si hay algunas horas del día en las que, por la actividad que realizan, les gustaría evitar ruidos fuertes. Al fin y al cabo, para nosotros no supone un gran problema planificar la obra teniéndoles en cuenta y sin duda nos lo agradecerán.

3. Prescindir de un diseño de calidad.

El diseño es siempre un punto importante. No hay nada más angustioso que hacer una reforma y que el resultado sea peor que lo que teníamos. Es importante contar con unos profesionales que te asesoren y realicen un proyecto teniendo en cuenta tus necesidades, ideas y presupuesto, que sepan interpretar el espacio, combinar materiales y colores, soluciones constructivas, acabados, mobiliario, etc.

4. No tener bien definido el proyecto a desarrollar.

A veces tenemos tanta prisa que queremos correr cuando todavía no sabemos hacia dónde. Cuanto más definida este una obra, menos problemas aparecerán durante la misma. Esto es algo que sabemos todos los que trabajamos en este sector. No hay nada peor que empezar una obra sin tener claro cuál se quiere que sea el resultado final. Ningún viento es favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige.

5. Elegir el presupuesto más barato.

A todos nos interesa encontrar el mejor precio pero ten en cuenta una cosa importante: nadie da duros a pesetas. Si elijes el presupuesto más barato, no esperes grandes resultados o que la obra termine bien. Lo normal es que el resultado sea de baja calidad y esto, a largo plazo, te puede salir muy caro. En general y prescindiendo de los estafadores, que existen en cualquier sector de actividad, hay una relación directa entre el precio de una obra y el resultado final. Nadie puede comprar los mejores materiales al precio de los peores. Sencillamente no es posible. Si alguien te ofrece la misma obra a mitad de precio, ponte en guardia. Si tienes la suerte de que te la acabe, lo más probable es que tarde o temprano empieces a tener problemas, y los problemas en la construcción no son pequeños.

Compara diferentes empresas y presupuestos antes de decantarte por una. Además de cada presupuesto, estudia a cada empresa, las obras que ha realizado, los años que lleva funcionando, los conocimiento técnicos y la disposición de sus profesionales. Pregunta mucho, sobre la empresa, sobre el presupuesto, sobre cómo tienen previsto ejecutar la obra. Infórmate bien y toma una decisión en la que el precio sea solamente una de las variables.

Una obra bien hecha dura muchos años. Una obra mal hecha es un dolor de cabeza permanente y de por vida. ¿Realmente crees que merece la pena ahorrarse unos euros?

6. Elegir un presupuesto sin partidas.

Un presupuesto por capítulos o por partidas alzadas es una fuente de problemas. Es importante que el presupuesto tenga precios unitarios por partidas y cuanto más desglosado esté, mejor.

7. No planificar la obra.

Toda obra necesita de una planificación previa. La empresa constructora te debería proporcionar un plan de obra por unidades, concretando los plazos de ejecución para cada una de ellas y el plazo para el total de la obra.

8. No cerrar un plazo determinado para hacer la obra.

Cualquier servicio que contratemos debe estar sujeto a un plazo. Una obra con mayor motivo. No solamente es necesario fijar un plazo determinado sino también fijar unas penalizaciones para el caso de que la constructora no pueda cumplir con el mismo y como compensación por los perjuicios que nos pueda ocasionar el retraso.

9. No firmar un contrato con la constructora.

Hacer una obra sin contrato es la mejor forma que hay de garantizarse un buen montón de problemas. Si nada está regulado por escrito, todo será susceptible de discusión y enfrentamiento, y te aseguro que en una obra hay muchas cosas susceptibles de ello. El contrato es imprescindible.

10. Contratar con una empresa que no tenga un jefe de obra cualificado con presencia permanente en la obra.

En una reforma intervienen muchos profesionales, hay muchos materiales e instalaciones y se necesita una persona que la dirija con dedicación permanente. Además, es de vital importancia su nivel de conocimiento técnico. Ya no solo por el hecho de contar con la ayuda de un profesional que nos asesore en todo momento, sino porque cuando surjan las dificultades, el nivel de conocimiento técnico del jefe de obra es directamente proporcional a la adecuación de las soluciones que se adopten.

11. Contratar con una empresa que no disponga de Seguro de Responsabilidad Civil y/o que sus trabajadores no cumplan los requisitos legales.

Asegúrate de que la empresa cuenta con un Seguro de Responsabilidad Civil, de que sus obreros están dados de alta, etc. Si hay un siniestro y la constructora sale corriendo, te puede costar mucho dinero.

12. Incumplir las condiciones mínimas de seguridad.

He dejado para el final el punto más importante: la seguridad. Una obra tiene muchos peligros. Si permitimos que los trabajos se ejecuten sin las pertinentes medidas de seguridad seremos cómplices de los accidentes que puedan producirse. En este punto la tolerancia debe ser cero.

 

Espero que estos pequeños consejos te sirvan para que puedas llevar tu reforma a buen puerto.

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